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sábado, 22 de diciembre de 2012

Mi visión del fin del mundo

Más allá de la saturación de chistes que hay -sobre todo hoy- al respecto, y más allá de los extremos que van desde el escepticismo y la burla total sobre cierto cambio que puede haber, hasta el exceso de información sobre el por qué del 21/12/2012, me parece que podríamos aprovechar el día de hoy para tener un instante de reflexión, un momento a solas con nosotros mismos. Alejarnos de todo estímulo externo, e intentar –aunque más no sea eso, intentar, lo más a lo que puedo llegar yo al menos- acercarnos a nosotros mismos, a nuestra esencia, a nuestro ser más desnudo, desvalido y más puro.Realidad, símbolo, metáfora, arca de Noé sólo para iluminados o lo que sea, puede resultarnos muy y útil pensar: ¿Qué pasaría si este fuera el último día de mi vida? Y no lo digo como pregunta trillada, ni como detonador para argumento de película de Hollywood protagonizada por Hugh Grant. Si se te fuera todo a la mierda, ¿en qué pensarías? ¿En qué cosas de tu vida te fuiste al carajo y no eras totalmente consciente hasta hoy? ¿En qué momento te olvidaste de lo importante? ¿En qué momento tu vida se llenó de oscuridad? Eso que ahora, con más nitidez que nunca, te das cuenta que era lo que realmente importaba. Porque el fin está cerca y ya no tenés más tiempo. Y no hablo de ir corriendo a tus viejos y decirles que los querés, ni de correr en pelotas por un campo de girasoles que es lo que soñabas hacer desde los 5 años.Tenga quien tenga razón, y pase lo que pase hoy 21 de diciembre de 2012, hay cierta forma de Apocalipsis que ya estamos viviendo. Que no dura lo que un evento del facebook, sino que puede ser toda una etapa: asesinatos, violencia en la calle, en el fútbol y en todas partes; muertes por cáncer o ACV, personas que nos sentimos solas a pesar de estar rodeadas de gente, ¿vinculándonos? más que nada por twitter, msn, skype, páginas de contacto, Facebook (al que a pesar de eso agradezco la posibilidad que me da de llegar a mis conocidos con cosas como ésta), cultura de la imagen, niños asesinados por gente de su mismo circulo, mujeres quemadas o asesinadas por sus maridos, tragedias evitables por inconsciencia o negligencia, catástrofes climáticas de las que echamos la culpa a supuestos problemas psíquicos del tiempo (“Qué tiempo loco!”).La lista es desalentadora, pero por eso mismo pienso que podría ser un crecimiento el vincular lo que hoy el mundo está padeciendo con esto otro que es algún tipo de “Fin”.Quizás hay algo muy sutil que se nos está escapando. A cada uno de nosotros, no hablo solo de “los que tienen el poder”. Y esto más allá de las creencias de cada uno. Personalmente creo que hay algo más allá de nosotros. Algo que trasciende. No logré enganchar con ningún grupo espiritual, siento que vivo para la mierda, saltando de una en una sobre un montón de tragedias íntimas. Y en esa contradicción entre luz y oscuridad circulo por el mundo. Como todos nosotros.El cambio no depende de un bando político u otro, ni de un dios u otro. Hay hilos más sutiles a los que no les estamos prestando atención. Y no puedo ser muy claro, porque para mí mismo no está claro; hablo desde la intuición.Quizás se puede hacer el ejercicio: sacate por un rato a Tinelli, sacate la idea de que sos lo que tenés, sacate la sobredosis de ángeles y el exceso de prácticas espirituales y terapias altenativas, sacate el personaje que suponés que tenés que interpretar, sacate las obligaciones, desnudate de la forma que sea, hacé 5 minutos de silencio e intentá reencontrarte con vos.Hay muchas variantes de “FIN”, capaz que podemos ayudar para que sea el fin de otras cosas menos copadas que el mundo.  Y me lo digo en primer lugar a mí mismo. Espero poder hacer el intento al menos.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Cenando con Edith Piaf al pie de la Torre Eiffel




Ese fue uno de los momentos mejor vividos de mis pocos días en París. Ver la Torre Eiffel de noche es algo totalmente distinto a verla de día. A determinado intervalo de tiempo, además de su iluminación habitual, se encienden miles de luces intermitentes. Un espectáculo que no se puede describir con palabras. Una noche se me ocurrió (afortunadamente) cenar al pie de la Torre. Esto suena mucho más caro de lo que fue, porque mi cena consistió en un menú económico comprado a unas cuadras, consistente en un shawarma, una gaseosa y postre. Llegué con mi menú a un descampado que hay hacia uno de los lados de la Torre y allí me instalé. Había mucha gente allí; de a ratos, inesperadamente, irrumpían inmigrantes que ofrecían botellas de champagne a las parejas que estaban en el lugar, hasta que la policía los corría.
Me puse los auriculares de mi mp3 y empecé a escuchar esta canción de Edith Piaf mientras miraba la Torre Eiffel http://www.youtube.com/watch?v=460wnNCb9qc
Fue un instante capturado con todos los sentidos; hoy, cuando vuelvo a escuchar esta canción, lo vuelvo a vivir como si estuviera allí. Es por eso que de entre los mejores recuerdos de mi viaje, me quedó esta noche, cenando con Edith Piaf al pie de la Torre Eiffel.




domingo, 25 de noviembre de 2012

Sonrisas...





Cada sonrisa una historia,
cada mirada un lugar...
cada rostro una emoción,
un camino compartido...
cada alma, un poco mía,
un secreto revelado,
un corazón entregado,
una tarde que nos une;
cada mano se entrelaza,
se abraza y se aferra
a otra mano, cual la tierra;
el camino no termina,
sólo cambia su sentido,
se recuerda lo vivido
y se sigue construyendo.
Y el agua sigue pasando,
por el río de la vida…

jueves, 15 de noviembre de 2012

Nuevamente...

Una vez más junto los pedazos, una vez más.
A veces con más convicción en que conviene seguir,
a veces con ganas de abandonar.
Muchas preguntas. Pocas respuestas.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Amelia Bence, los ojos más lindos del mundo

Hoy cumple años Amelia Bence, una de las últimas sobrevivientes de las primeras décadas del cine argentino, los años 30 y 40. Supo guardar el secreto de su edad mucho mejor que Mirtha Legrand. Oficialmente nació en 1919, pero hay otras versiones que indican que podría haber nacido en 1911 o 1913; es decir que cumple entre 93 y 101 años. Filmó una de las primeras películas sonoras, creo que fue la tercera del cine argentino, "Dancing", junto a Luis Sandrini. Por suerte para ella y su coquetería este película está perdida. También participó de la primer película argentina de género policial, "La fuga" (1937, Luis Saslavsky), junto a Tita Merello y Francisco Petrone. En 1942 filmó uno de los clásicos del cine argentino, "La guerra gaucha" (Lucas Demare). En los 60 participó en la primer película de temática "hotel alojamiento", fórmula que luego se repetiría hasta el cansancio. Se llamó "La cigarra no es un bicho" (1963, Daniel Tinayre). E infinidad de películas más, entre ellas, una que quedó como un adjetivo ligado a su nombre: "Los ojos más lindos del mundo". De chica estudió con Alfonsina Storni en el Conservatorio Infantil Lavardén. Hace pocos años hizo de directora de escuela en el programa de Pablo y Pachu, y en 2010 filmó una nueva película, con una participación especial, "El día que cambió la historia". En teatro, profesionalmente, empezó hace ya 80 años, en 1932, en una obra de teatro llamada "Mujeres", junto a Mecha Ortiz. De manera que lleva una trayectoria de 80 años o más. Trabajó con casi todos. Al menos hasta el año 2010 se mantuvo en actividad, pero desde entonces, por un problema de salud, sus apariciones son poco frecuentes.
Dos épocas de su carrera en el cine:
"El día que cambió la historia" (2010) (minuto 3:45)  http://www.youtube.com/watch?v=A37CigjQ2xY

"Los ojos más lindos del mundo" (1943) http://www.youtube.com/watch?v=cyG-Kbf6FII&feature=relmfu

viernes, 9 de noviembre de 2012

Un día como hoy, 10 años atrás, se iba de este plano mi abuelo Valentín, a los 103 años, luego de haber atravesado 3 siglos: del último tramo del 19 a los primeros del 21, y el 20 de punta a punta. El domingo anterior había comido lechón, y durante la semana había observado entre sus manos una foto de mi abuela de 1927, que se había ido 4 años antes. Con lo celosa que era, supongo que cuando se reencontraron, hace hoy 10 años, ella le debe haber reprochado "¿Cómo tardaste 4 años en venir? ¿Qué estuviste haciendo todo este tiempo allá?"

viernes, 2 de noviembre de 2012

El día que un Feliu casi termina, sin querer, con la Monarquía Española.


Se comenta que en Figuerola D`Orcau, el pueblo donde mi abuelo nació, un Feliu antepasado mío plantó un olmo, en el mismo lugar donde está el plátano que se ve en la foto (hacia el centro), al lado de una iglesia y junto a la carretera que atraviesa el pueblo (a la izquierda de la foto). En una oportunidad, Alfonso XIII (rey de España en ese momento, hasta el año 1931), abuelo del actual Rey de España, pasó circunstancialmente por el pueblo. Para ese momento, el olmo tenía ya varios años, y había alcanzado un tamaño tal que para circundarlo hacían falta 8 personas. Como el Rey no quería detenerse por mucho tiempo en el pueblo, se le hizo algún tipo de recepción debajo del olmo, dado que estaba junto a la carretera y de esa manera evitaba entrar al pueblo. A las pocas horas de haberse ido el Rey, se rompió una gran rama del olmo y cayó en el mismo lugar donde él había estado.
El 14 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República Española, y el Rey Alfonso XIII huyó de España. La monarquía no volvería hasta 1975, año en que muere el dictador Francisco Franco y es nombrado rey Juan Carlos de Borbón, nieto de Alfonso XIII, que continúa hasta la actualidad. Quizás otra hubiera sido la historia si la rama de aquel viejo olmo plantado por mi antepasado Feliu hubiera caído unas horas antes. Y entonces ese ancestro, sin querer, hubiera cambiado el destino de un país (para mejor o para peor, no se puede saber). La anécdota llega hasta aquí, pero una pregunta, la posibilidad de algo ronda mis pensamientos. Es sólo una idea y no tiene ningún fundamento: ¿Y si alguien hubiera “ayudado” a que esa rama se desprendiera? ¿Si quizás alguien la serruchó para dejarla a punto de caer? Lo único que apoyaría mi especulación es el contexto social y político de aquella época, en que el anarquismo estaba muy extendido. De hecho, en el casamiento del mismo rey Alfonso XIII, en 1906, hubo un atentado anarquista. Muchos años después, la escalada de violencia de la que no quedó exento ningún bando en España desencadenaría en la Guerra Civil, una herida tan grande que todavía se siente con intensidad. Pero eso es otra historia...