Translate

domingo, 25 de noviembre de 2012

Sonrisas...





Cada sonrisa una historia,
cada mirada un lugar...
cada rostro una emoción,
un camino compartido...
cada alma, un poco mía,
un secreto revelado,
un corazón entregado,
una tarde que nos une;
cada mano se entrelaza,
se abraza y se aferra
a otra mano, cual la tierra;
el camino no termina,
sólo cambia su sentido,
se recuerda lo vivido
y se sigue construyendo.
Y el agua sigue pasando,
por el río de la vida…

jueves, 15 de noviembre de 2012

Nuevamente...

Una vez más junto los pedazos, una vez más.
A veces con más convicción en que conviene seguir,
a veces con ganas de abandonar.
Muchas preguntas. Pocas respuestas.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Amelia Bence, los ojos más lindos del mundo

Hoy cumple años Amelia Bence, una de las últimas sobrevivientes de las primeras décadas del cine argentino, los años 30 y 40. Supo guardar el secreto de su edad mucho mejor que Mirtha Legrand. Oficialmente nació en 1919, pero hay otras versiones que indican que podría haber nacido en 1911 o 1913; es decir que cumple entre 93 y 101 años. Filmó una de las primeras películas sonoras, creo que fue la tercera del cine argentino, "Dancing", junto a Luis Sandrini. Por suerte para ella y su coquetería este película está perdida. También participó de la primer película argentina de género policial, "La fuga" (1937, Luis Saslavsky), junto a Tita Merello y Francisco Petrone. En 1942 filmó uno de los clásicos del cine argentino, "La guerra gaucha" (Lucas Demare). En los 60 participó en la primer película de temática "hotel alojamiento", fórmula que luego se repetiría hasta el cansancio. Se llamó "La cigarra no es un bicho" (1963, Daniel Tinayre). E infinidad de películas más, entre ellas, una que quedó como un adjetivo ligado a su nombre: "Los ojos más lindos del mundo". De chica estudió con Alfonsina Storni en el Conservatorio Infantil Lavardén. Hace pocos años hizo de directora de escuela en el programa de Pablo y Pachu, y en 2010 filmó una nueva película, con una participación especial, "El día que cambió la historia". En teatro, profesionalmente, empezó hace ya 80 años, en 1932, en una obra de teatro llamada "Mujeres", junto a Mecha Ortiz. De manera que lleva una trayectoria de 80 años o más. Trabajó con casi todos. Al menos hasta el año 2010 se mantuvo en actividad, pero desde entonces, por un problema de salud, sus apariciones son poco frecuentes.
Dos épocas de su carrera en el cine:
"El día que cambió la historia" (2010) (minuto 3:45)  http://www.youtube.com/watch?v=A37CigjQ2xY

"Los ojos más lindos del mundo" (1943) http://www.youtube.com/watch?v=cyG-Kbf6FII&feature=relmfu

viernes, 9 de noviembre de 2012

Un día como hoy, 10 años atrás, se iba de este plano mi abuelo Valentín, a los 103 años, luego de haber atravesado 3 siglos: del último tramo del 19 a los primeros del 21, y el 20 de punta a punta. El domingo anterior había comido lechón, y durante la semana había observado entre sus manos una foto de mi abuela de 1927, que se había ido 4 años antes. Con lo celosa que era, supongo que cuando se reencontraron, hace hoy 10 años, ella le debe haber reprochado "¿Cómo tardaste 4 años en venir? ¿Qué estuviste haciendo todo este tiempo allá?"

viernes, 2 de noviembre de 2012

El día que un Feliu casi termina, sin querer, con la Monarquía Española.


Se comenta que en Figuerola D`Orcau, el pueblo donde mi abuelo nació, un Feliu antepasado mío plantó un olmo, en el mismo lugar donde está el plátano que se ve en la foto (hacia el centro), al lado de una iglesia y junto a la carretera que atraviesa el pueblo (a la izquierda de la foto). En una oportunidad, Alfonso XIII (rey de España en ese momento, hasta el año 1931), abuelo del actual Rey de España, pasó circunstancialmente por el pueblo. Para ese momento, el olmo tenía ya varios años, y había alcanzado un tamaño tal que para circundarlo hacían falta 8 personas. Como el Rey no quería detenerse por mucho tiempo en el pueblo, se le hizo algún tipo de recepción debajo del olmo, dado que estaba junto a la carretera y de esa manera evitaba entrar al pueblo. A las pocas horas de haberse ido el Rey, se rompió una gran rama del olmo y cayó en el mismo lugar donde él había estado.
El 14 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República Española, y el Rey Alfonso XIII huyó de España. La monarquía no volvería hasta 1975, año en que muere el dictador Francisco Franco y es nombrado rey Juan Carlos de Borbón, nieto de Alfonso XIII, que continúa hasta la actualidad. Quizás otra hubiera sido la historia si la rama de aquel viejo olmo plantado por mi antepasado Feliu hubiera caído unas horas antes. Y entonces ese ancestro, sin querer, hubiera cambiado el destino de un país (para mejor o para peor, no se puede saber). La anécdota llega hasta aquí, pero una pregunta, la posibilidad de algo ronda mis pensamientos. Es sólo una idea y no tiene ningún fundamento: ¿Y si alguien hubiera “ayudado” a que esa rama se desprendiera? ¿Si quizás alguien la serruchó para dejarla a punto de caer? Lo único que apoyaría mi especulación es el contexto social y político de aquella época, en que el anarquismo estaba muy extendido. De hecho, en el casamiento del mismo rey Alfonso XIII, en 1906, hubo un atentado anarquista. Muchos años después, la escalada de violencia de la que no quedó exento ningún bando en España desencadenaría en la Guerra Civil, una herida tan grande que todavía se siente con intensidad. Pero eso es otra historia...

sábado, 20 de octubre de 2012

Juan Carlos Mareco (1926-2009)


 Conductor, actor, cantante, periodista, comediante. Carismático. Pertenecía a una raza cada vez menos frecuente de figuras que pueden hacer de todo un poco, y hacerlo todo bien. Aunque las generaciones más nuevas lo hayan conocido más como periodista o conductor, tenía también grandes dotes de comediante, componiendo varios personajes. Debutó en cine en la película "El otro yo de Marcela", junto a Delia Garcés y Alberto Closas. Acompañó al Topo Gigio en la TV. Y mucho, mucho más. Un pedazo del espectáculo argentino. Sigue viviendo en la memoria de la gente.

El tío Emilio y la Tanta


 Hace pocos días llegó a mis manos una antigua foto de mi tío Emilio. Está muy deteriorada, dado que alguna vez se mojó con agua. Hoy justamente se cumplen 20 años de la desaparición del Tío Emilio.
 En realidad era mi tío abuelo, casado con la tía Luisa (a la que le decíamos “Tanta” por una derivación de “Tante” (tía, en francés), hermana de mi abuela. No tenían hijos.
 El tío Emilio era aficionado a la fotografía y también al cine. Gracias a él, tenemos hoy filmaciones muy antiguas de mi familia, algunas pocas de fines de la década del 30, y otras que van de la década del 40 a la del 60: el casamiento de mi tía Mabel, mi mamá a los 6 o 7 años, las reuniones familiares, y tantos otros acontecimientos.
 La Tanta y el tío Emilio siempre fueron los tíos abuelos que más quedaron grabados en mi memoria; si bien tenía otros tíos abuelos que vivían a sólo un par de cuadras de mi casa, mientras ellos dos vivían en Cruz Alta y sólo los veíamos cada tanto, cuando venían a Marcos Juárez para las fiestas o nosotros íbamos allá.
 Fue justamente en una de esas fiestas -la navidad de 1988- que el tío Emilio me regaló mi primera máquina de fotos, marca Casio.
 Todo se dio porque previamente, yo me había comprado con toda ilusión una máquina de fotos para niños que había salido. Ni siquiera se la podía llamar máquina de fotos, era más bien un juguete que sacaba fotos. Su nombre “Hi Color Micro 110”, era mucho más sofisticado que la cámara, en realidad. Como en ese momento él estaba de visita en Marcos Juárez, le fui a preguntar si sabía cómo funcionaba. Él, quizás conmovido por mi intento de hacerla funcionar, no pudiendo saber si realmente servía, me regaló más tarde la cámara Casio. En esa navidad de 1988 saqué mis primeras fotos, aconsejado por él, y a pesar de mi gran timidez. Esas fotos fueron tambiñen el registro de la última Navidad que la Tanta y el tío Emilio pasaron con nosotros.
 El tío Emilio vivía la paradoja del fotógrafo, la que implica, tener el poder de “congelar momentos”, pero por esa misma razón, no poder quedar incluido en esas mismas imágenes. El tío Emilio era “el hombre detrás de la cámara”, ya sea de fotos, o de cine.
 La Tanta y el tío Emilio fueron ese tipo de personajes de la niñez que uno nunca olvida. En estos días recuerdo con cierta nitidez la voz del tío Emilio, incluso su olor. Tenía cierto carisma, y una forma particular de demostrar afecto. Solía, a modo de caricia, agarrar muy fuerte de la piel debajo de la mandíbula, tan fuerte que dolía, pero él no se daba cuenta.
 La Tanta también es un personaje inolvidable. Siempre tenía algún problema de salud, pero por su forma de ser, era una persona que causaba gracia. La veo todavía en la cocina de mi abuela, a la hora “del te”, preguntándonos a mi hermano y a mí si tomábamos “biscuik” (por “Nesquik”). La Tanta era aficionada a la pintura. Pintaba cuadros al óleo, con una gran paciencia. Creo que al no haber podido tener hijos, ponía en esos cuadros todo el amor y la dedicación que no había podido brindar. Hoy alguno de esos cuadros adorna las paredes de mi casa. Porque sé que en esas pinceladas al óleo que se unen formando paisajes o ramos de rosas está lo mejor de mi tía Luisa. Es su legado.
 Recordarlos a ellos es recordar una parte de mi niñez, cada vez más lejana pero imborrable. Y recordarlos no con nostalgia, sino con alegría, agradeciendo esas huellas que dejaron en mí, esos destellos de alegría.